El Ballet Folklórico de Angol (BAFA) nace a través de la oficina de cultura en el año 1985, contando en sus inicios con la asesoría del ballet folklórico nacional (BAFONA). BAFA surge como una actividad cultural inspirada en los orígenes de las diversas culturas que conforman la identidad del pueblo chileno y latinoamericano.

Actualmente, BAFA es dirigido por su director general, Sr. Jorge Hernández Villa, exintegrante del ballet folklórico de chile, profesor de educación musical y magíster en gestión cultural, quien además ha sido formador de diversos elencos folklóricos a nivel nacional. Lo acompaña en la dirección musical el profesor sr. Jorge Fuentealba Molina, cantautor y músico instrumentista angolino, creador de distintos elencos musicales a nivel regional.

A lo largo de su trayectoria, BAFA ha realizado más de 300 presentaciones a nivel nacional. En el ámbito internacional, ha participado en festivales en Bolivia, Colombia, México y en dos ocasiones en Perú.

BAFA cuenta con un repertorio variado que abarca todas las zonas de nuestro país, desde el norte hasta el sur. En esta oportunidad, presenta:

1. Huasos: cuadro inspirado en el hombre a caballo, representante del mundo campesino. Este montaje incluye danzas de influencia española, rescatando expresiones tradicionales como la jota, el gato y nuestra danza nacional, la cueca.

Su vestimenta tradicional representa al hombre de campo de la zona central de chile, especialmente asociada a las labores agrícolas y a las festividades como el rodeo y las celebraciones patrias.

Se compone de un sombrero ala ancha que protege del sol; una camisa, generalmente de tonos claros; una chaqueta corta o chaquetilla ajustada; y un poncho o manta, que además de abrigo es un elemento distintivo de gran valor cultural.

En la parte inferior, el huaso viste pantalón ajustado, acompañado de botas de cuero o botines, y espuelas, que reflejan su estrecha relación con el caballo. A esto se suma la faja, que se utiliza en la cintura como elemento decorativo y funcional.

Este traje no solo cumple una función práctica, sino que también simboliza identidad, tradición y orgullo del campo chileno.

2. Chiloé: cuadro inspirado en las danzas más populares de la isla grande de chiloé, rescatando toda su fuerza y alegría a través de expresiones tradicionales como las seguidillas y las periconas.

La vestimenta tradicional del chilote está adaptada a las condiciones climáticas del archipiélago de chiloé, caracterizado por la lluvia, el frío y la humedad. Por ello, destaca por ser abrigada, resistente y funcional.

En el caso del hombre, incluye un gorro de lana o boina, una camisa, un chaleco de lana tejido a mano y un poncho chilote, prenda gruesa y característica que brinda abrigo. En la parte inferior, se utilizan pantalones de tela resistente, junto a botas de goma o cuero, ideales para el terreno húmedo.

En la vestimenta femenina, se destaca el uso de pañuelo en la cabeza, blusa, chaleco o manta de lana, y una falda larga, esta vestimenta refleja la identidad del pueblo chilote, su conexión con la naturaleza y su capacidad de adaptación a un entorno exigente, manteniendo vivas sus tradiciones culturales.

3. Rapa Nui: obra inspirada en la cultura de la isla de Rapa Nui, que destaca sus danzas guerreras y los movimientos sensuales característicos de las isleñas. Este montaje rescata expresiones tradicionales como los Hoko, Tamuré y Polirritmias propias de la cultura rapanui.

La vestimenta tradicional de Rapa Nui se caracteriza por su fuerte conexión con la naturaleza, el entorno insular y las antiguas tradiciones polinésicas. Más que una prenda cotidiana, se utiliza principalmente en ceremonias, danzas y representaciones culturales.

En el caso de los hombres, la vestimenta suele ser ligera, destacando el uso del Hami (taparrabo), acompañado de adornos corporales como collares, brazaletes y tocados confeccionados con plumas, conchas y fibras naturales. Es común el uso de pintura corporal, con diseños simbólicos que representan elementos espirituales, guerreros o de la vida cotidiana.

En la vestimenta femenina, se utilizan faldas de fibras vegetales o plumas, junto con adornos en el torso, coronas de flores y collares elaborados con materiales naturales. Al igual que en los hombres, la pintura corporal cumple un rol fundamental en la expresión cultural y estética.

En general, la vestimenta rapanui resalta por sus colores, texturas y simbolismo, reflejando la identidad, espiritualidad y conexión ancestral del pueblo con la naturaleza y el océano.

4. Norte Aymara: cuadro basado en las danzas típicas del altiplano chileno, propias de la cultura Aymara. Estas manifestaciones poseen una fuerte influencia del folclore peruano y boliviano, producto de la hermandad entre sus pueblos fronterizos, reflejando la alegría en danzas como los membrillazos y las cacharpayas.

Las vestimentas de las danzas Aymaras, propias del altiplano del norte de chile, se caracterizan por su gran colorido, riqueza textil y profundo significado cultural. Estas prendas reflejan la identidad del pueblo Aymara y su estrecha relación con las tradiciones andinas, muchas veces vinculadas a festividades religiosas y celebraciones comunitarias.

En el caso de los hombres, la vestimenta incluye pantalones y camisas, generalmente acompañados de chalecos bordados y chaquetas decoradas con colores vivos.

En la vestimenta femenina, destacan las polleras (faldas amplias y coloridas), combinadas con blusas bordadas, mantas o aguayos y sombreros característicos. También se utilizan joyas y accesorios como collares y aros, que complementan el conjunto con gran detalle y simbolismo.

Muchas de estas vestimentas están elaboradas con lana de alpaca o llama, lo que permite adaptarse a las condiciones climáticas del altiplano. Los bordados, colores y diseños varían según la danza, pero en todos los casos transmiten alegría, tradición y un fuerte sentido de pertenencia cultural.